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Alguien voló y fue libre...escribiendo

Cuando LA VIDA se convierte en una PELÍCULA...

Cuando LA VIDA se convierte en una PELÍCULA... Hace una semana dieron una peli buenísima por televisión, a las 12.30 del mediodía. Como suele pasar, había buenos y malos. Se trataba de una lucha contra el reloj (factor muy cinematográfico). Además, había un narrador que explicaba la historia, pero como en las grandes obras, todo se entendía (y se disfrutaba) simplemente observando. La película estaba llena de imprevistos, giros en la trama, sorpresas, violencia y emoción, mucha emoción.Y es que el partido España-Argentina del campeonato del mundo de basket, semifinal, se convirtió en una puta peli. Una peli de acción con tintes de drama. Al final, por suerte, estuvo dirigida por Spielberg y tuvo un final feliz. No como con la selección de fútbol, que parece dirigida siempre por Lars Von Trier.Pero vamos al trapo. Los actores del España-Argentina estuvieron soberbios, tanto los buenos como los malos. Los argentinos, duros, como marca siempre el guión, representaron su papel a la perfección. Técnicos y expeditivos a la vez, bombardeaban el aro español con triples de Sanchez y Ginobili: dos intérpretes en estado de gracia. Los nuestros no se quedaron atrás y sacaron un arsenal de recursos y una competitividad soberbias.Al otro lado del televisor, la historia cobraba un matiz épico, absorvente por completo. Este tipo de momentos tienen la capacidad de abofetearte y engancharte como las grandes películas. Es cine. Es deporte. Es universal.Casi cualquier deporte, bien jugado, adquiere un cierto carácter artístico. Ver correr a El Guerrouj en una pista de atletismo, las brazadas de Michael Phelps o Ian Thorpe en la piscina, un jugada personal de Jordan, un gol de Romario... Pero el arte cuenta historias o conceptos.  Por eso lo del otro día fue distinto, porque no era sólo juego, sino que se trataba del ascenso de un equipo y de la debacle de otro. Allí había una historia.El partido del otro día se desarrolló como un verdadero thriller. Al final, la estrella de tu equipo, tu líder y pieza angular, ese superclase llamado Gasol, se lesiona. Alguien dijo una vez que para que el cine funcione tienes que contar una historia en la que tu protagonista consiga su objetivo, pero atravesando todos los problemas posibles. Algo así como que consiga su objetivo pero de la forma más complicada posible.Y así ocurrió. Allí estaba Gasol, pidiendo el cambio mientras lanza un tiro libre, con gestos de dolor en la cara. Y encima ahora hacen unas realizaciones cojonudas en la tele y lo ves todo. Vamos, yo estaba flipando. Uno de los malos choca con él y se lesiona el tobillo. Pierdes a tu líder en los últimos minutos del partido, el tiempo se agota, tiros libres, triples de los malos, pierdes a tu estrella de Hollywood, tienes que confiar en tus secundarios... Absolutamente increíble. Como en muchas películas, el final funciona a base de fe ciega y confianza. Cierto toque sobrenatural o irracional es básico en cualquier película, tal y como opina un amigo.Garbajosa, Calderón y compañía hicieron de secundarios de lujo, ese día protagonistas. Tu estrella anima desde el banquillo, la gente se agolpa ante el televisor, explosión de alegría con la victoria... todo muy cinematográfico. Y es que el ser humano entiende mejor la realidad si se le cuenta a través de historias, y la del otro día fue de las buenas.(Próxima entrega de la serie: "El cabezazo de Zidane". Menuda peli esa también)
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2 comentarios

Fénix -

Totalmente de acuerdo con Don Javier

javispace -

Si, ¡¡¡¡espectacular película!!!! Suerte que la dirigió Pepu Spielberg y no Hernandez Von Trier. Gasol llorando a sabiendas de que su lesión iba a ser un obstaculo insalvable de cara al domingo... que escena.

Gracias Manuel por contarnos algo sobre el basket ya que ni el redactor general de deportes ni el específico en baloncesto (o ba-lon-ces-to)...UNA DE DOS:

- O estan tomando el sol.
- O estan escribiendo las memorias de Tutankamon.

Casi que lo del sol.
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